Científicos del CONICET identificaron un mecanismo que podría favorecer la resistencia del cáncer de páncreas

Un trabajo liderado por investigadores del CONICET identificó una de las estrategias que permite esa resistencia: las células del adenocarcinoma ductal pancreático liberan vesículas que alertan a otras células y activan la autofagia, un sistema celular que recicla componentes propios para obtener energía y materiales.
El hallazgo se publicó en la revista Scientific Reports y aporta información sobre la biología del adenocarcinoma ductal pancreático (ACDP), el subtipo más frecuente de cáncer de páncreas. El estudio no propone todavía un tratamiento, pero delimita un mecanismo que podría servir para pensar blancos terapéuticos más selectivos contra un tumor con pocas opciones efectivas y diagnóstico tardío.
El ACDP representa más del 90% de los tumores pancreáticos. Su pronóstico continúa entre los más complejos de la oncología: la expectativa de vida a cinco años alcanza, en promedio, al 12% de los pacientes. Las proyecciones internacionales anticipan que hacia 2040 este tipo de cáncer ocupará el segundo lugar entre las causas de muerte oncológica a nivel mundial.
La investigación reunió a equipos del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, junto con integrantes de otras instituciones científicas. El foco estuvo puesto en un aspecto menos visible de la enfermedad: la relación entre las células tumorales y su entorno inmediato, conocido como microambiente tumoral.
El tumor convierte la escasez de nutrientes en una señal de supervivencia
La característica más distintiva del ACDP es un microambiente denso, con abundante tejido fibroso y pocos vasos sanguíneos. Según la experta, esa condición, denominada desmoplasia e hipovascularización, limita el ingreso de oxígeno, nutrientes y fármacos.
“Para una célula sana, una carencia prolongada de recursos puede derivar en daño o muerte. Para muchas células tumorales pancreáticas, en cambio, ese desafío activa respuestas que favorecen su permanencia”, afirmó García.
Entre ellas aparece la autofagia, un proceso natural presente en las células. El término proviene del griego y alude a la idea de “comerse a sí mismo”. A través de este mecanismo, la célula identifica partes de su propia estructura, las degrada y reutiliza sus componentes. Así consigue energía y materia prima en momentos de escasez o elimina elementos que podrían dañarla.






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